Adriana, víctima de violencia de género: “Me dio miedo contar a mi marido que estaba embarazada”

Coincidiendo con el Día Internacional contra la Violencia de Género, ClaveLocal ha querido dar voz a las víctimas de violencia machista de la mano de Adriana, una mujer maltratada por el hombre con el que se casó por amor. Su cuento de hadas se ha convertido en una auténtica pesadilla.

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Adriana, víctima de violencia de género:

Este viernes, 25 de noviembre, se celebra el Día Internacional contra la Violencia de Género con el objetivo de poner fin a esta lacra. En lo que va de año, 39 mujeres han perdido la vida a manos de sus parejas o exparejas, según datos del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. Actualmente hay ocho casos en investigación, uno de ellos en Madrid.

Si tenemos en cuenta las estadísticas recogidas por el Consejo General del Poder Judicial en el segundo trimestre de 2016, se contabilizan 36.319 denuncias por casos de violencia de género. Desafortunadamente, esta realidad no es cosa de los telediarios, y los servicios sociales de nuestros municipios están llenos de casos de mujeres que sufren maltrato psicológico y físico.

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ClaveLocal ha entrevistado a las tres profesionales (una psicóloga, una abogada y una trabajadora social) que forman parte del Programa de Atención a Mujeres Víctimas de Violencia de Género de la Mancomunidad Sierra Oeste. Estas han desvelado que la media de expedientes que abren cada año es de entre 90 y 100. Recordamos que esta Mancomunidad atiende a diez municipios de la región: Colmenarejo, El Escorial, Fresnedillas de La Oliva, Navalagamella, Robledo de Chavela, San Lorenzo de El Escorial, Santa María de la Alameda, Valdemaqueda, Valdemorillo y Zarzalejo.

Puede afectar a cualquier mujer

En este año 2016, llevan abiertos 81 casos nuevos, a los que hay que añadir la reapertura de otros ya cerrados y los activos de años anteriores. Actualmente, hay un total de 153 expedientes con intervención en el programa.

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Según las expertas, no existe un perfil concreto que defina a la mujer víctima de violencia de género. Sin embargo, aseguran que sí hay una característica común en todas ellas, y es la de tener o haber tenido una relación desigual con el hombre que maltrata. Se trata, por tanto, de una situación que puede afectar a cualquier mujer por el simple hecho de serlo, sin importar nacionalidad, creencias religiosas, formación o clase social.  En este sentido, han querido puntualizar que la violencia de género se refiere a la violencia que ejercen los hombres sobre las mujeres para someterlas, controlarlas y poseerlas.

Parece fácil; pero, ¿en qué momento se puede considerar que algo pasa de una discusión a un maltrato? Las expertas han explicado que son ellas mismas las que necesitan saber dónde está ese límite que separa el ser maltratada de no serlo. Es importante que sepan si en su relación pueden actuar libremente opinando y siendo ellas o si pueden tomar una decisión sin miedo a que él se enfade.

Es imprescindible que abandonen a sus agresores

Para denunciar un caso de violencia de género, las mujeres cuentan con varias vías. Pueden acudir a la Guardia Civil, Policía local, Servicios Sociales, Sistema Sanitario, Educación o llamar a los teléfonos gratuitos 016 o 012. Estos organismos se encargarán de derivarlas a los diferentes programas específicos que trabajarán para velar por su integridad.

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Tras ser preguntadas por el proceso que se sigue cuando la Mancomunicad detecta un caso, las responsables han apuntado que intentan prestar una atención integral adaptándose a las necesidades de la víctima. “Podemos ofrecerle apoyo psicológico, asesoramiento jurídico y atención social durante todo su proceso de salida del maltrato”, han puntualizado. Asimismo cuentan con los recursos de Servicios Sociales y de la Dirección General de la Mujer de la Comunidad de Madrid.

El miedo y la parálisis que sufren la mayoría de las víctimas hacen que se pregunten si es recomendable que abandonen a sus agresores o será peor el remedio que la enfermedad. En este sentido, las especialistas han dicho que alejarse del maltratador es imprescindible. “No puedes sanar si continuas conviviendo con lo que te hace mal. Es un proceso complicado, el agresor ofrece resistencia al no admitir la ruptura”, han indicado. Por este motivo, es importante que una mujer que se decida a romper con la situación de maltrato reciba apoyo lo más rápido posible. De lo contrario, hay muchas posibilidades de que dicha ruptura no se llegue a producir.

La vecina sanlorentina Adriana es una de las víctimas

Precisamente, ese miedo y vulnerabilidad de los que hablábamos ocasionan uno de los grandes problemas, que las víctimas tarden demasiado tiempo en identificar que su marido o su pareja es un maltratador. En ocasiones, creen que son ellas mismas las que han generado la situación y que, por ello, actúan así con ellas. Se sienten culpables. 

Las profesionales de la Mancomunidad Sierra Oeste han explicado que se tarda tanto en dar el paso para denunciar por la propia construcción de los roles de género y de la estructura patriarcal. A esto se suma la dependencia económica que todavía abunda y que dificulta en gran manera la autonomía de la mujer, sin olvidar, por supuesto, la dependencia emocional.  “Las mujeres tienen destrozada su autoestima y el aislamiento en que viven les lleva a pensar que no son capaces de separarse de su maltratador y vivir de forma independiente”, han subrayado.

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En esta decisión también juega un papel fundamental la “dificultad y la crudeza del proceso policial y judicial”, según las expertas. Un porcentaje muy elevado de casos se archivan por falta de pruebas, ya que los incidentes ocurren en el ámbito privado.

Esto es precisamente lo que le pasó a Adriana, una mujer de 45 años nacida en Colombia y actualmente residente en San Lorenzo de El Escorial. Es licenciada en Medios Audiovisuales y tiene un hijo de 5 años. El amor que tenía a su exmarido le hizo abandonar su familia y su país para venir a España, donde pasó de vivir un sueño a ser la protagonista de una pesadilla durante casi tres años.

“Estuvimos dos años de novios y nos casamos. Cuando dejé mi país y me vine a España todo cambió, ya no me trataba igual. Empezó a controlarme y a despreciarme. Era un manipulador y yo caía en su juego”, ha declarado Adriana. La situación se hizo tan insostenible que incluso la mirada y la forma de hablar de su marido la intimidaban. “Tuve miedo de decirle que estaba embaraza porque me decía que si la relación no funcionaba me iba a quitar a mi hijo“, ha lamentado.

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Las agresiones que ha sufrido la víctima han sido en su mayoría verbales, eliminando cualquier atisbo de autoestima. Tan solo en una ocasión, según ha recordado la mujer, su entonces marido le pegó un empujón y la tiró a la cama. “Yo lo hacía todo mal para él”, ha sentenciado.

Adriana sufrió esas vejaciones en silencio durante meses y meses. “Me llamaba y me preguntaba dónde estaba y con quién. En un principio, pensé que me quería tanto que se preocupaba por mí, pero en realidad me estaba controlando“, ha dicho la víctima. En relación a la economía, la mujer dependía totalmente del varón e incluso se negaba a comprarle ropa o a pagarle el transporte público para apuntarse al INEM.

“Durante mucho tiempo, he creído que yo era la culpable. Tenía pánico e incluso pensé en quitarme la vida, pero he seguido por mi hijo”, ha asegurado Adriana. Ha pasado por varios programas para víctimas de violencia de género e incluso ha estado en dos casas de acogida diferentes. Ahora, y después de tres años, vive con su hijo y se siente una mujer libre.

Las profesionales aseguran que las consecuencias más graves para una mujer víctima de malos tratos es el deterioro físico, psicológico y sexual que daña toda su persona y la forma de entender el mundo y las relaciones. Las más cuantificables, como empobrecimiento económico, pérdida de bienes, deudas, abandono académico y laboral, son en muchas ocasiones las más difíciles de recuperar, así como las de índole social y familiar.