Antonio Vicente Rubio, “Quiero que las cosas se hagan con la mejor intención posible”

El alcalde de El Escorial es una persona acostumbrada a tratar con la gente quizá por su profesión de cocinero y propietario de dos restaurantes en el municipio, quizá por su naturaleza cordial y afable. Este análisis de su vertiente más humana nos descubre lo unido que está a las tradiciones de su pueblo y su intolerancia a la falta de puntualidad, entre otros detalles.

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Antonio Vicente Rubio, alcalde de El Escorial.

Antonio Vicente Rubio nació en El Escorial hace 57 años. Descendiente de escurialenses, aunque su padre llegó a la localidad a la edad de 3 años, siente profundamente hundidas sus raíces en el municipio subrayando que también sus hijos y sus nietos son nativos de la Leal Villa. Y es que Vicente Rubio está casado, es padre de dos chicas y un chico y orgulloso abuelo de Alejandro y Manuela.

Se declara un enamorado del campo porque se ha criado en él y, cuando tiene algún problema de estrés o de exceso de trabajo, le gusta pasear por una naturaleza que tilda como “la más bonita de toda España”. También confiesa sentirse muy taurino “aunque no esté de moda ahora”, lo que quizá responda a los recuerdos de su infancia, rodeado de ganaderías de toro bravo. Salvo disfrutar de una corrida de toros o tomar un buen vino con los amigos, el alcalde de El Escorial asegura que no tiene vicios, no le gusta el juego y tampoco fuma.

Su vida laboral y profesional se ha desarrollado en el campo de la hostelería. Comenzó como aprendiz de cocina y el tiempo le hizo centrarse en una faceta más empresarial hasta conseguir ser el propietario de dos restaurantes ubicados en El Escorial. No obstante, además de empresario, sigue ejerciendo de cocinero en sus locales de restauración, actividad que compagina con sus obligaciones como regidor.

Su vinculación con la política se remonta a AP

Sus antecedentes políticos se encuentra en Alianza Popular; de hecho, estuvo en la candidatura de AP en las municipales del 87. Fue miembro fundador del Partido Popular en El Escorial y, en 1991, comenzó a formar parte de la Ejecutiva. Actualmente, es presidente del PP escurialense y miembro de la Ejecutiva regional.

En 2006, antes de las elecciones de 2007, El Escorial estaba gobernado por una coalición de izquierda denominada Foro Progresista y José Ignacio Echeverría y Esperanza Aguirre hablaron con Antonio Vicente para que se presentase como cabeza de lista del PP. A pesar de que no quería estar en la primera línea de la política, finalmente decidió ser candidato a la Alcaldía de su pueblo. El PP ganó por mayoría absoluta (9 concejales) en la convocatoria de 2007 colocando a Vicente Rubio como regidor, puesto que revalidó en 2011 (10 ediles) y en 2015, aunque en estos comicios obtuvieron la mayoría simple (7 concejales).

Como en su profesión estaba acostumbrado a convivir con la gente en el día a día, no le cuesta que la gente le pare por la calle. Eso sí, le resulta más complicado ocuparse de sus responsabilidades en las empresas familiares porque el despacho de alcalde “lo tienes abierto 24 horas”, señala Vicente Rubio y añade: “estoy satisfecho de atender a mis vecinos en cualquier momento y lugar”.

Parece una ciudad con las entrañas de un pueblo

Siente con gran devoción las tradiciones de su pueblo, lo que le ha valido la imposición de la Medalla de Oro de la Real Hermandad de Nuestra Señora De La Herrería, patrona del municipio. Entre sus rincones favoritos, menciona la capilla de la Virgen dela Herrería, la Casita del Príncipe, la Iglesia de San Bernabé, el Monasterio de Prestado y el casco histórico. Y no quiere perder un ápice de las “entrañas de pueblo” de El Escorial: “Siempre digo que quiero las infraestructuras de un pequeña ciudad pero sin perder el encanto del pueblo (…) Es muy entrañable que a veces, por la cercanía de toda la vida, sea el vecino el que preste ayuda a alguien antes que un familiar”.

Se considera una persona trabajadora, cercana, afable, amigo de mis amigos y capaz de ayudar a quien lo solicita. Sin embargo, también reconoce que es demasiado perfeccionista y recibe alguna crítica por parte de sus compañeros cuando ‘exagera’ con la puntualidad. Igualmente, se ve como una persona exigente: “Quiero que las cosas se hagan lo mejor posible o al menos con la mejor intención posible. Creo que la exigencia nos ha llevado a estas circunstancias”, sentencia. Aunque lamenta no disponer de tiempo para leer, dice que le gusta la historia de El Escorial. El último libro con el que está trata del bicentenario del título de Leal Villa concedido por Fernando VII.

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