Consultorio: Respuestas a ‘Tecnología, ¿Afición o adicción?’

Las psicólogas del gabinete ITER Planet de Valdemorillo responden a las consultas planteadas por nuestros lectores sobre el uso de la tecnología, desde cómo detectar si somos demasiado permisivos o restrictivos con nuestros hijos en el uso de los dispositivos hasta valorar si estamos bordeando la línea de la dependencia hacia los aparatos electrónicos.

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Las expertas de ITER Planet responden a las preguntas sobre adicción a la tecnología realizadas a través de nuestro Consultorio.

Tras la publicación del artículo ‘Tecnología, ¿Afición o adicción?’ como parte de nuestro Consultorio psicológico, hemos recibido diversas preguntas. A continuación, recogemos las más representativas que nuestras expertas de ITER Planet pasan a contestar.

Recordamos que siempre se mantendrá el anonimato de las personas que nos escriban a redaccion@clavelocal.com poniendo en el asunto ‘Consultorio’, a no ser que indiquen lo contrario. Asimismo, recordamos que la periodicidad de este gabinete es mensual con el objetivo de que nuestros lectores tengan suficiente tiempo para plantear sus dudas.

Caso 1: Joven dependendiente del móvil

Pregunta: Tengo 24 años y no sé qué me pasa pero, cuándo me quedo sin batería en el móvil, siento una dependencia enorme hacía él. Saber que pueden llamarme y, sobre todo, enviarme un WhatsApp y no poder contestar se me hace un mundo. Además, todas las noches duermo con el móvil entre las sábanas y a medianoche, cuando no puedo dormir, me conecto a Facebook y consulto mis correos de Gmail. ¿Tengo algún tipo de trastorno? Estoy empezando a preocuparme…

Respuesta: Uno de los primeros síntomas que podemos observar cuando se está instaurando una dependencia es sentir angustia/ansiedad cuando el móvil se queda sin batería o se olvida en algún lugar. El nivel de angustia que se experimenta tiene que ver con el nivel de dependencia que se tiene, es decir, a mayor nivel ansiedad, mayor es la dependencia.

Una vez instaurada la dependencia, el sueño puede incluso alterarse por la necesidad de estar conectado, dando lugar a una peor calidad en el descanso que tarde o temprano podrá provocar problemas de salud. El hecho de que te preocupe es un buen predictor para poder reconducir la dependencia en la que parece que te encuentras y hacer un uso adecuado del dispositivo. Te recomendamos que trates de poner en práctica las siguientes pautas y lleves un registro semanal de su cumplimiento:

  • Establece un tiempo limitado de uso del teléfono.
  • Durante las horas de descanso, mantenlo apagado.
  • Procura no dar respuesta inmediata a los mensajes recibidos, estableciendo franjas de consulta de los mismos para responder.
  • Mantén aficiones e intereses con los que disfrutes. Reserva un tiempo para realizar alguna actividad física o quedar con amigos.
  • Accede a Internet con objetivos claros en las búsquedas y evitar ‘enredarte’ en nuevos contenidos que emergen a partir de la búsqueda principal.
  • Prioriza los contactos personales, tanto con la familia como con los amigos, frente a los obtenidos por las diferentes redes sociales.

En el caso, que observes que tienes dificultades para llevarlas a cabo, te recomendamos que acudas a la ayuda de un psicólogo, ya que, como en cualquier dependencia, hay que establecer un programa de trabajo que permita desactivarla y, previamente, adquirir técnicas para saber manejar la ansiedad durante el proceso.

Caso 2: Niño ‘enganchado’ a las consolas

Pregunta: Mi hijo pequeño, de 8 años, no sabe divertirse si no es con máquinas. No sabe lo que es leer un cuento, disfrutar de la naturaleza o pedirme unos lápices de colores y unos folios para dibujar y crear. A él solo le interesan los juegos de Wii, PlayStation y similares. De momento, no le dejo que use el ordenador y ni se me pasa por la cabeza regalarle un móvil o tableta a pesar de sus insistencias. ¿Cómo puedo frenar esto?

Respuesta: Los niños se rigen por el principio del placer, es decir, el niño lo que quiere es satisfacer sus necesidades de la manera más inmediata posible y los adultos somos los responsables de ir regulándoles en esta necesidad, de manera que sean capaces de tolerar la frustración, la espera, etc. Por tanto, es normal que los niños quieran, en general, recurrir al uso de los dispositivos por encima de otras actividades, ya que la gratificación que tanto niños como adultos encuentran en ellos tiene que ver con una satisfacción inmediata del deseo (mucha estimulación, muy rápida).

Siendo así, tenemos que ser los adultos los que les animemos a realizar, junto a nosotros, otras actividades. Por ejemplo, juegos de mesa en familia, manualidades, salir juntos a jugar fuera, quedar con otros amigos del niño en casa o en el parque… y, si es necesario proponerles juegos…

No hay que olvidar que los dispositivos electrónicos, como muchas otras cosas en la vida,  bien utilizados no son malos en sí mismos e incluso desarrollan algunas capacidades (toma de decisiones, pensamiento estratégico, resolución de problemas o colaboración, entre otras). Para esa buena utilización, te recomendamos que pongas límites al uso de la Play, Wii, etc., estableciendo tiempos y días adecuados y que incluso haya momentos en que compartas ese juego con tu hijo. Se debe respetar, además, la clasificación PEGI (Pan European Game Information) para que los niños accedan a aquellos juegos recomendados para su edad.

Otra consideración es que, a día de hoy, privar a los niños del acceso a dispositivos les coloca en algunas dificultades de socialización, ya que casi es ir contra corriente de lo que mayoritariamente hacen sus compañeros. Como siempre, la reflexión es que entre estar permanentemente atado a los dispositivos o, por el contrario, no tener ningún acceso a ellos existe una posibilidad intermedia que es la de tener un acceso controlado conforme a lo que aludíamos en el punto anterior.

Por último, y no por eso menos importante, el ejemplo es la mejor manera de educar. Por tanto, el uso que tu hijo vea  hacer al resto de la familia (madre, padre y hermanas/os) de los diferentes dispositivos (móviles, tablets, ordenadores,…) será una de sus mayores influencias.

Caso 3: El peque no molesta si le dejamos un gadget

Pregunta: Mi marido y yo no nos ponemos de acuerdo con el uso que debe hacer nuestro hijo de 4 años de la tecnología. Solemos salir a comer fuera con amigos los fines de semana y él le suele dejar el móvil casi toda la comida para que se quede entretenido jugando a los juegos para niños que tiene mi marido. El año pasado ya se lo dejaba para que viera las fotos. También se entretiene con la cámara digital pasando fotos y viendo vídeos, pero no sé si le estamos creando una adicción.

Respuesta: Las adicciones se crean cuando un elemento determinado pasa a convertirse en esencial y necesario para la sensación de bienestar de la persona. En este caso, por lo que cuentas, de momento estáis utilizando el móvil para que se entretenga él solo y demande menos atención por vuestra parte en una situación en la que eso os interrumpiría un momento social agradable. Con esto, el niño está aprendiendo que el móvil le ayuda a no aburrirse en esa situación y que, además, eso es lo que agrada a los papás. De cualquier manera, no es positivo para el desarrollo cerebral del niño permanecer largo tiempo expuesto a esa estimulación. Se nos ocurre que podéis ofrecerle otros materiales que llevéis (pinturas, libros de colorear, su juguete preferido…) para ir alternando los tiempos de exposición.

La pregunta que se nos ocurre sería: ¿En otras circunstancias, en casa, también promovéis ese entretenimiento en solitario poniéndole a ver tele o dejándole también el móvil? Si es así, ahí sí habría un ‘peligro’ porque estarías sentando las bases de un tipo de ocio dependiente de ‘las máquinas’. Si, por el contrario, en su día a día le estáis fomentando otro tipo de ocio en el que juega con otros niños o con vosotros, hace actividad física y contacta con actividades que le gusten al margen de los dispositivos, entendemos que no se estaría creando adicción.

Como hemos dicho en una consulta anterior, las máquinas, bien utilizadas, no tienen por qué ser nocivas. Es responsabilidad de los padres cuidar desde un primer momento de ese buen uso y de dar un ejemplo coherente a los hijos en la utilización de los dispositivos electrónicos.

Caso 4: ¿Demasiado estricta?

Pregunta: Tengo un hijo adolescente que ha sacado malas notas el último trimestre y le he prohibido usar las consolas. El caso es que me dice que en el instituto les obligan a hacer trabajos para los que necesita el ordenador y yo no estoy en casa para vigilarle si es verdad o no que hace trabajos o juega. Por las noches duerme poco, le oigo levantarse casi todas las noches y por las mañanas encuentro los cables de alimentación del iPod por su cama. Me reprocha que todos sus amigos tienen más aparatos que él, que no tiene ni móvil, y dice que encima le he quitado las consolas, que yo no tengo ni idea de qué es estar enganchado. No sé si me he pasado con el castigo y veo fantasmas por todas partes. ¿Cómo se sabe cuándo un niño depende de los aparatos electrónicos?

Respuesta: La verdad es que nos faltan datos para diagnosticar a las claras si en este caso hay o no adicción. Es cierto que se cumplen algunos criterios como el bajo rendimiento académico y el uso nocturno de los dispositivos… Pero, también es verdad que la adolescencia viene en muchos casos acompañada de esas dificultades académicas y un desarreglo en los ciclos del sueño que con frecuencia los chicos invierten en distraerse de esta manera.

Nos dices que ha sacado malas notas el último trimestre y lo achacas a las consolas pero no sabemos si anteriormente tenía las consolas y sus rendimientos no eran malos… Por lo que cuentas, parece que tu hijo pasa bastante tiempo solo… Y las consolas se han convertido en su compañía para no aburrirse. Con su edad, además, es difícil controlar el impulso de acceder a algo placentero para él como los videojuegos.

La prohibición del uso de consolas puede estar detrás de ese levantarse por las noches, para contravenir la orden y hacer rebeldía ante la prohibición, utilizándolas entonces. En el artículo a partir del cual nos haces la consulta, os facilitábamos las señales que pueden alertar sobre la existencia de una adicción y puedes contrastar éstas con lo que le ocurre a tu hijo, pero quizá la más llamativa, la que nos hace ver que existe ese enganche excesivo, es la respuesta extremadamente agresiva y casi desesperada, cuando se retiran los dispositivos, lo que equivaldría al ‘mono’ que se produce en cualquier adicción. Al menos por cómo narras la reacción de tu hijo, no parece que esto se esté produciendo. Hay enfado lógicamente, pero no parece que haya caído en ansiedad ni esté desesperado…

Valora tú con todo esto que te decimos y, si tienes dudas, te recordamos que estamos a tu disposición en el Gabinete.

iterplanet_logo_0Gloria González Urueña y Paloma López Cayhuela
Psicólogas de ITER Planet
Centro de Psicología  y Crecimiento Personal
660 603 809 / 636 768 463