España, por encima de la media en servicios de administración electrónica

España ocupa el décimo segundo puesto en el último informe sobre administración electrónica realizado por la ONU en 193 países, una posición que coloca al país por encima de la media en infraestructuras y servicios, aunque le falta mejorar en la intercomunicación entre los distintos niveles administrativos.

115

En una entrevista concedida a la Agencia EFE, la experta Virginia Moreno Bonilla, destaca la buena posición que ocupa España en el último informe elaborado por la ONU respecto a la implantación de la administración electrónica en 193 países. Asimismo, ha añadido que en los últimos dos años se ha conseguido un ahorro total a nivel nacional de 31.593 millones de euros: “la tramitación electrónica supone un ahorro de 75 euros por cada expediente” en comparación con el papel.

Moreno, que acaba de publicar El Libro Espejo “Tú, yo y la Administración Electrónica… no hemos terminado”, cree que “España está muy alineada con las directrices marcadas por la UE” y “en la línea” para lograr una administración electrónica “integral”. El principal objetivo de la “e-administración” consiste en reorganizar el trabajo tradicional de oficina en las administraciones públicas incorporando la tecnología de la información y la de comunicaciones tanto desde el punto de vista de organización interna como en la relación con los ciudadanos.

Una labor eficaz en este sentido ofrece servicios más rápidos, más económicos y con menos recursos a través de Internet “con el objetivo de facilitar la vida al usuario”, que puede realizar todo tipo de gestiones sin desplazamientos. Estas mejoras tecnológicas, unidas a la interoperabilidad, la simplificación y la eliminación del papel, se traducen en mejores prestaciones y constituye buena parte del libro de Moreno, que se centra en dos perspectivas: “la del sector público, que es el que gestiona los servicios, y la del sector privado, porque es realmente quien promueve la economía, quien da soporte y quien funciona como socio tecnológico del sector público”.

La autora ha subrayado la importancia de analizar los dos aspectos juntos, por lo que se le ocurrió escribir “los mismos capítulos de uno que de otro para poder comparar entre ambos y obtener así un decálogo de actuaciones”. Para Moreno “tenemos que aprender a reutilizar las cosas” porque “hay aspectos del sector privado que el público no utiliza y viceversa”, aunque utilizan infraestructuras comunes y la tendencia es a optimizar recursos por lo que “la colaboración público-privada se está empezando a plasmar”.

Su filosofía de libro “espejo” proviene de la estructura de los capítulos, que se sitúan “en el marco, detrás y frente al espejo”: el primero “muestra lo que me delimita, es decir, la estrategia, la normativa, todo aquello de lo que no me puedo salir para poder hacer gestión” mientras el segundo es “todo lo que el ciudadano no ve pero sí requiere tiempo y recursos” y el tercero y último “explica la percepción del ciudadano”, ha detallado Moreno. Desde este punto de vista, un buen servicio es “aquél que detrás del espejo emplea tiempo, dedicación, recursos económicos y humanos y que, frente a él, ofrece al ciudadano un servicio inmediato, sin papel, sin desplazamiento y con comunicación en las diferentes administraciones”, resume.

El libro, que surge del fruto del trabajo colaborativo de casi 60 expertos y profesionales, se centra en la gestión de la administración local, “pero es trasladable a administración autonómica y administración general del Estado”. “Lo importante de la colaboración es que pese a que cada uno tiene una forma de trabajar y una ideología distinta”, ha explicado Moreno, “son muchas personas las que confluyen para dar lo mejor sobre administración electrónica y sobre su gestión”.

También ha añadido que la idea de escribir la publicación surgió del “gran desconocimiento” acerca de la administración electrónica, un punto del que los expertos parece que se “están olvidando” al hablar del desarrollo de las llamadas “ciudades inteligentes”. “Las “smartcities” tienen en cuenta a la persona y al medio ambiente, entre otras cosas, porque no consigues una ciudad inteligente sin aplicar las nuevas tecnologías”, ha concluido.

Autor: Agencia EFE