Ester González de Lema, una joven enamorada de la pintura

Ester González de Lema tiene 32 años y es vecina de Valdemorillo. Desde hace tres años enseña Pintura y Artes Plásticas en la casa de la cultura Giralt Laporta . De su pueblo, lo que más le gusta es el entorno y la gastronomía. Ha pedido que se construya un carril bici para dar más vida al municipio y poder pasear por la villa sin obstáculos.

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Nuestra vecina frente a una de sus creaciones.

Ester González de Lema nació el 24 de diciembre de 1982 en Vigo. Con sus padres y sus dos hermanos permaneció en esta localidad gallega hasta que cumplió los 5 años, edad con la que su familia se mudó a Majadahonda por trabajo del progenitor. En este municipio madrileño, nuestra Voz del Ciudadano de hoy vivió 14 años, cuando de nuevo su familia se trasladó a Valdemorillo. Actualmente, sigue residiendo en este pueblo con su pequeño Hugo de 5 años.

Nuestra vecina es licenciada en Bellas Artes por la Universidad Complutense de Madrid. Además, estudió el primer año de doctorado de Didáctica y ha hecho varios cursos para ampliar sus conocimientos pictóricos y relacionados con la cerámica. También tiene en su haber el Certificado de Aptitud Pedagógica (CAP), requisito indispensable a través del cual ha podido ejercer como maestra. Hoy, Ester es profesora de Pintura y Artes Plásticas en la casa de la cultura Giralt Laporta de Valdemorillo y también ejerce como maestra en la escuela Art3 de Boadilla del Monte. En total, enseña a más de 100 alumnos de entre 5 y 84 años.

Ella se define como una mujer dinámica, sociable aunque algo cabezota. En su tiempo libre le gusta seguir pintando, asistir a exposiciones, leer, ir al cine y sobre todo disfrutar de su pequeño, su alegría de cada día, al que también intenta inculcar el valor del arte “porque es algo que relaja”, asegura.

Pasión por extender el arte 

En su día a día, nuestra vecina trabaja con menores a los que intenta enseñar las técnicas de carboncillo, témpera, pastel y acuarela. Con ellos experimenta texturas y potencia su creatividad. Con sus grupos de juveniles trabaja de manera más específica el pastel, acrílico y carboncillo. Los instruye en conceptos de proporción y volumen, además de procurar que plasmen detalles en sus creaciones. Las clases con sus alumnos más mayores son más individualizadas, ya que cada uno trabaja la técnica que más le gusta.

Para ser un buen pintor hay que tener constancia, paciencia, creatividad, dinamismo e interés por superarse día a día. Ester asegura que todo el mundo puede aprender a pintar, independientemente de la edad y de las nociones previas que se tengan de esta materia. Ella ha heredado la pasión por el arte de sus progenitores. Su madre estudió Historia del Arte y su padre era un as el dibujo técnico. Lo que más le gusta reflejar en sus cuadros es realismo e hiperrealismo.

De su trabajo, nuestra vecina ha destacado lo gratificante que es contemplar cómo evolucionan sus alumnos. “Es increíble ver como una persona que empieza de cero crea cosas maravillososas”, cuenta emocionada. De Valdemorillo, su pueblo, ha destacado el paisaje, el entorno, la gastronomía y la historia que gira en torno a la casa de la cultura y ha aprovechado para pedir la construcción de un carril bici porque, según piensa, esto daría mucha vida al pueblo.

En un futuro, a la Voz del Ciudadano de hoy le gustaría jubilarse enseñando pintura y no descarta envejecer en Valdemorillo, aunque eso es algo que dependerá también de los intereses e inquietudes de su pequeño.

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