Jenny Gutiérrez, voluntaria del Banco del Tiempo

Celebramos el Día Internacional del Voluntariado. Jenny Gutiérrez, de 24 años, es maestra y en su tiempo libre ayuda a sus vecinos de forma altruista. Afirma que el voluntariado es una labor digna de ser reconocida que te hace crecer personal y profesionalmente.

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Jennifer Gutiérrez Martínez nació el 15 de junio de 1990 en Madrid. Sus primeros años de vida los pasó junto a su hermana y su familia en Las Rozas, de donde es originaria su madre. Con tan solo siete años, nuestra Voz del Ciudadano de hoy se mudó a Villalba, municipio en el que ha crecido con su familia y amigos.

Ella es diplomada en Magisterio de Educación Primaria con especialidad en Educación Musical por la Universidad de Valladolid, hecho que la llevó a independizarse. Años más tarde, conoció a un apuesto valdemorillense, Cristian, con el que empezó a compartir su vida hace ya tres años. Desde hace dieciocho meses viven juntos en Valdemorillo. Jenny, como le gusta que le llamen, se define como una persona extrovertida, alegre, trabajadora y muy impulsiva, algo que, según confiesa, debería controlar en muchas ocasiones. Entre sus aficiones está el baloncesto, la música y el cine.

Nuestra vecina da clases de música en Navacerrada, es cuidadora de niños y además saca tiempo para ser voluntaria en el Banco del Tiempo de Valdemorillo, una iniciativa solidaria que consiste en que los participantes  intercambien su tiempo y ayuden a otros vecinos mediante la prestación de servicios o el desarrollo de actividades. Jenny ha impartido varios talleres de música y actualmente da clases de apoyo a varios menores, todo ello de forma altruista.También está estudiando las oposiciones para tener un trabajo fijo como maestra, su gran pasión.

En el Día Internacional del Voluntariado, que se conmemora hoy, nuestra Voz del Ciudadano anima a todos sus vecinos a ayudar a los demás de manera desinteresada porque es algo muy gratificante que te enseña a crecer tanto personal como profesionalmente. “Es muy bonito ver que puedes ayudar a los demás, simplemente haciendo lo que te gusta”, subraya.

En este sentido, afirma que todo el mundo, de cualquier edad, sexo, raza o religión, puede ser voluntario. Basta con tener ganas de ayudar y de apoyar a los otros. Jenny ha querido dejar claro que voluntariado no es sinónimo de caridad. Asimismo, ha aprovechado para ensalzar la labor que hacen personas como ella porque son el motor que cambia el mundo. “Es la única manera de intentar cambiar la sociedad”, dice.

De Valdemorillo le gusta la tranquilidad y el ambiente cercano que se respira entre todos los vecinos del municipio, aunque, a veces, eso es una moneda de doble cara, ya que no hay mucha intimidad. Jenny ha pedido más transportes, más comercio y más ocio para jóvenes.  En un futuro, le gustaría mudarse de nuevo a Villalba, su pueblo, aunque no para envejecer, ya que prefiere hacerlo en Orense.

Si quieres escuchar las declaraciones de nuestra vecina de su propia voz, pincha aquí:

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