Jesús García es valdemorillense y trabaja en la panadería La Campesina

Jesús García tiene 32 años y es vecino de Valdemorillo desde hace tres meses. Tras vivir una larga temporada en Villanueva de la Cañada, se mudó a este municipio vecino por trabajo. Él es panadero en uno de los locales más conocidos del pueblo, la panadería La Campesina, un negocio abierto desde 1936 regentado por la familia 'tachuelas'.

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Jesús García Casado nació el 3 de marzo de 1982 en Madrid. Con sus padres y sus dos hermanos vivió sus primeros años de vida en la capital, en el barrio de Prosperidad. Desde su niñez, ha estado vinculado al municipio serrano de Villanueva de la Cañada porque su abuelo tenía una finca en la que veraneaba la familia. Con 18 años, Jesús y sus progenitores se trasladaron a este pueblo para vivir de manera continuada.

Nuestra Voz del Ciudadano de hoy es panadero, oficio que heredó de su abuelo y de su madre. Tras estudiar un grado medio de Pastelería y Hostelería, Jesús inició su andadura en el mundo profesional en una panadería de Vallecas, aunque ya tenía experiencia amasando, porque desde niño ayudaba en el local que regentaban sus padres y sus abuelos. Tras una temporada en la panadería vallecana, nuestro vecino probó suerte en el mundo de la construcción para tiempo después empezar de nuevo como panadero en Valdemorillo, en un negocio familiar abierto desde 1936 y donde, según sus vecinos, se hace el mejor pan candeal de toda la sierra madrileña. Estamos hablando de la panadería La Campesina, ubicada en la calle La Fuente.

Jesús lleva trabajando en La Campesina 1 año y medio. Por este motivo, hace tres meses decidió mudarse a Valdemorillo para estar más cerca de su empleo. En unos meses, empezará a compartir su vida las 24 horas del día con Belén, su pareja desde hace cinco años. Ella es madrileña y vecina de Prosperidad, el barrio donde se ha criado Jesús.

Él se define como un hombre alegre y divertido. En su tiempo libre le gusta hacer deporte y sobre todo jugar al fútbol sala, un hobbie que se remonta a su adolescencia, ya que lleva practicándolo 20 años. Actualmente juega en Tercera División Nacional con el equipo Escurialense. De su trabajo, cuenta que le apasiona. Le gusta hacer pan, bollos, pastas, todo lo que lleve harina.

Diariamente, nuestro vecino se levanta a las cuatro de la mañana para ir a trabajar. Al día, con sus 3 compañeros, hacen un total de 2.500 panes de todas las clases y tamaños. Además, realizan entre 200 y 300 bollos al día: donuts, napolitanas, suizos, tortas, magdalenas, cruasanes… Las pastas son otra de las especialidades del negocio, a la semana se hacen entre 20 y 25 kilos. Lo que más demandan sus vecinos en la panadería son las pistolas y también el pan candeal, el de picos.

Jesús nos desvela el secreto y asegura que, para hacer un buen pan, es muy importante la materia prima que se utiliza, sobre todo la harina y la masa madre. De su pueblo, Valdemorillo, destaca sus gentes, la tranquilidad y lo acogedor que es. Ha pedido más horarios de autobuses para comunicar el pueblo con otros municipios vecinos y con la capital. En un futuro, le gustaría jubilarse siendo panadero, aunque si le toca la lotería lo hará antes, bromea. No le importaría envejecer y formar una familia en Valdemorillo.

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