La realidad de la guerra contada por dos refugiados del Proyecto Integra en la UCJC

Ambrou Sibahi y Lutfullah Salimi son dos de los diez refugiados que forman parte del Proyecto Integra que ha puesto en marcha la Universidad Camilo José Cela (UCJC) de Villanueva de la Cañada con el objetivo de facilitar el acceso a estudios superiores de los refugiados que quieran terminar o retomar su formación. Conoce aquí su historia.

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La realidad de la guerra contada por dos refugiados del Proyecto Integra en la UCJC.

La Universidad Camilo José Cela (UCJC) de Villanueva de la Cañada lleva más de un año trabajando en el Proyecto Integra, una iniciativa pionera en España para facilitar el acceso a la universidad a estudiantes refugiados que quieran terminar o retomar su formación. Este proyecto se empezará a hacer realidad este lunes con diez jóvenes de entre 19 y 28 años procedentes de zonas de guerra de Siria (Damasco, Alepo y Homs), Irak, Ucrania y Afganistán. El centro ha decidido poner en marcha este programa en línea con su filosofía, que pasa por la sensibilización, innovación y emprendimiento social, además del compromiso y solidaridad ante la realidad internacional. La medida queda recogida en el plan La Colmena, dentro del área ‘Compromiso Social’, cuyo propósito es completar la formación del alumnado desde un punto de vista integral.

Ignacio Sell, director del Protecto Integra de la UCJC.
Ignacio Sell, director del Proyecto Integra de la UCJC.

El director del proyecto, Ignacio Sell, ha explicado a ClaveLocal que, además de velar por el futuro de los refugiados ofreciéndoles estudios superiores, la iniciativa también tiene como objetivo que los jóvenes universitarios de la UCJC compartan, conozcan y entiendan las experiencias vitales de estos nuevos compañeros. Con ello, se enriquecerá y complementará su desarrollo como personas solidarias dentro y fuera del campus. De hecho, la propia universidad ha puesto en marcha una campaña de sensibilización, bajo el título ‘Semana de sensibilización, viaje a la esperanza’, dirigida a alumnado y profesorado para que todos se empapen del proyecto y remen en la misma dirección: la integración personal, social y académica. “La respuesta de la comunidad educativa ha sido muy satisfactoria”, ha asegurado Sell.

Se cubren los estudios, la manutención y la vivienda

Según ha desvelado el director, la UCJC ha realizado una inversión de más de 100.000 euros en el Proyecto Integra, ya que será el propio centro quien cubra la formación pregrado de estos estudiantes a lo largo de este curso y los estudios que quieran realizar el próximo año. También financiará la residencia universitaria, manutención y, en los casos que sea necesario, el transporte desde sus viviendas al centro localizado en la urbanización Villafranca de Castillo. Esto ocurrirá con dos de los jóvenes (mujeres), el resto (8 varones) vivirán en la residencia del campus.

Para llevar a cabo el proceso de selección de los nuevos estudiantes, la universidad ha trabajado codo con codo con las ONG UNICEF, ACNUR y la Fundación Tres Culturas del Mediterráneo. En la selección, se ha tenido en cuenta la consideración de refugiados o demandantes de asilo, así como el criterio de mayoría de edad y que estuvieran en posesión del título de Bachillerato o equivalente.

No se ha contemplado su religión, nacionalidad, ideología política ni etnia, aunque sí su estabilidad familiar, según ha indicado Sell ha este periódico. Finalmente, escogieron a 8 chicos y 2 chicas con calificaciones académicas altas −con una media superior a 7,9− y conocedores del español, un idioma que han aprendido de manera autodidacta. “Son chicos brillantes y muy proactivos”, ha subrayado Sell, al tiempo que ha dicho que “el grado de satisfacción y compromiso de los chicos es muy grande. Será una oportunidad que aprovecharán al máximo”.

Podrán realizar prácticas para incorporarse al mercado laboral

Los jóvenes comenzarán este 2016 su primer año en la universidad villanovense cursando un curso pregrado donde se les formará en habilidades psicosociales y comunicación, además de enseñarles los valores constitucionales y perfeccionar el idioma, entre otros contenidos, para lograr la plena integración en la comunidad antes de empezar los estudios que han elegido. Desde el primer momento, mantendrán relación con el resto de jóvenes del campus y los refugiados tendrán un tutor/mentor que se encargará de ayudarles en todo lo que necesiten. 

El curso que viene (2017/2018) será cuando acudan a las aulas para graduarse en Ciencias del Transporte y Logística, Grado en Cine, Grado en Derecho, Grado de la Actividad Física y del Deporte y el Grado en Enfermería, que son las titulaciones por las que se han decantado. Previamente, se reunirán con un orientador especializado. Tras cuatro años de estudios, tendrán la posibilidad de realizar prácticas en empresas e incluso incorporarse al mercado laboral. 

La UCJC es la primera universidad de España que ha puesto en marcha este proyecto. A Sell le gustaría que el resto de centros tomasen ejemplo para dar un futuro mejor a los refugiados. “La solución no es hacinarlos en centros, sino velar por su integración y formación”, ha puntualizado el director.

Historias de miedo y superación en países en guerra

ClaveLocal ha podido conocer de primera mano dos de las historias de estos chicos refugiados. El primer protagonista es Ambrou Sibahi, un joven de 21 años procedente de Alepo (Siria). Lleva en España 2 años y 8 meses. En declaraciones a este periódico, Ambrou ha explicado que salió de su país porque la guerra estaba arrasando todo. “Con 17 años quisieron reclutarme para el servicio militar de mi país. Yo les dije que estaba estudiando pero allí no entienden nada de eso. Mi madre me dio dinero para que me fuese a Egipto porque sabía lo que pasaría si no lo hacía”, ha narrado el joven.

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Ambrou Sibahi (Siria).

Tras un año en Egipto, consiguió el visado y pudo venir a España, donde la fundación La Merced le ha ayudado mucho. Ahora Ambrou quiere aprovechar la oportunidad que le ha dado la UCJC y estudiar Grado en Derecho, una carrera que desea cursar para “ayudar como me han ayudado a mí (…) Además quiero defender y hacer que se cumpla la justicia”. Tras preguntarle si volvería a Siria, el joven ha dicho que “solo de vacaciones, la situación allí es muy dura“. A continuación, os dejamos la historia de Ambrou contada por él mismo:

Otro de los estudiantes que se ha visto obligado a salir de su país es Lutfullah Salimi, afgano de 28 años, que lleva tan solo un año en España. Con miedo y tristeza en los ojos, ha explicado a nuestros micrófonos por qué tuvo que dejar a su familia (sus padres y 6 hermanos) en Afganistán. “Yo trabajaba con el Ejercito español en mi país como intérprete y los terroristas me amenazaron de muerte porque decían que era un traidor. Estuve un año, hasta que me dieron el visado, sin poder salir de mi casa porque tenía mucho miedo”, ha lamentado el joven.

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Lutfullah Salimi (Afganistán).

Ahora vive solo en Madrid y habla con su familia dos o tres veces en semana. “Vivo preocupado por ellos y por su seguridad. Cuando oigo alguna mala noticia de Afganistán no me quedo tranquilo hasta que logró contactar con ellos”, ha asegurado Lutfullah. Su vida en España ha cambiado mucho y, aunque echa de menos a los suyos, ahora vive en paz y tranquilo.

El afgano cursará el Grado de Transporte y Logística porque le gusta moverse por el mundo y conectarse con otros países, según ha comentado. El refugiado ha aplaudido el Proyecto Integra porque, en su opinión, sirve para que personas como él puedan seguir sus estudios, algo que de otra manera, debido a la economía, no podría conseguirse. Lutfullah no quiere volver a su país porque es muy difícil vivir allí. Os dejamos con su historia: