Lupe Losada, una mujer solidaria que ha montado un comedor social en su propia casa

Rosa Guadalupe Losada es ecuatoriana. Emigró a España, concretamente a Villanueva de la Cañada, hace 16 años para empezar una nueva vida. Desde que llegó a este municipio, no ha parado de ayudar a los demás. Hace un año, montó una asociación para que su trabajo beneficiase a más gente, pero, por falta de ayuda y recursos económicos, esta tarea está siendo difícil.

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Rosa Guadalupe Losada nació el 19 de julio de 1968 en la ciudad de Ambato (Ecuador). Cuando cumplió 30 años decidió empezar una nueva vida en España, concretamente en Madrid y más tarde en Villanueva de la Cañada, municipio en el que lleva residiendo desde hace aproximadamente 16 años. Nuestra Voz del Ciudadano de hoy hizo las maletas y se vino a España sola. Aquí le esperaba una amiga, quien le ayudó a encontrar su primer trabajo como empleada doméstica en una vivienda villanovense. Fue entonces cuando nuestra vecina se mudó al pueblo. Actualmente, reside con sus dos hijos, de 20 y 8 años. El resto de su familia continúa viviendo en Ecuador.

En su país, Guadalupe era funcionaria de prisiones. En España, solo ha trabajado como empleada doméstica. Tiene varios cursos relacionados con el voluntariado y la acción social; entre ellos, el de mediadora comunitaria e intercultural.

Nuestra vecina siempre ha sacado tiempo para dedicarse a tareas de voluntariado. Ha colaborado con Cruz Roja, Cáritas y con diversas organizaciones sociales y hasta a atendido a personas sin recursos en su propia casa dándoles cobijo y alimento.  Lupe está en el paro desde hace algo más de un año, una situación que la permite dedicarse en cuerpo y alma a los demás.

Comedor social en su propia casa

Su fe y su solidaridad le llevó este curso 2014-2015 a montar un comedor social en su vivienda para alimentar a 13 niños villanovenses sin recursos. Actualmente sigue dando de merendar a esos pequeños gracias a las donaciones de víveres de vecinos y amigos. Su servicio de comedor solo funciona ahora con 2 pequeños porque el resto lo abandonó gracias a un compromiso que adquirió el Ayuntamiento de becar a los niños para que se alimentasen en su colegio, algo que actualmente solo disfrutan 2 de los 13 menores según la propia Lupe.

Debido a la afluencia de inmigrantes en Villanueva de la Cañada y a la situación de exclusión social y pobreza que viven algunos vecinos nacionales, Guadalupe decidió con tres amigas inmigrantes (Perú, Venezuela y Colombia)  y vecinas del pueblo formar una asociación sin ánimo de lucro bajo el nombre de Asociación de Mujeres LUPE (Luz, Unión, Progreso y Esperanza). La organización está a punto de cumplir un año y tiene como principales objetivos ayudar a la juventud, a la niñez, a las víctimas de violencia de género y a todas las personas que tienen problemas económicos.

Alimentos para 35-40 familias cada semana

Entre las actividades que desarrolla la asociación destaca el reparto semanal de alimentos a alrededor de 35-40 personas gracias a un convenio que tiene Lupe con la organización AMA de Majadahonda. Los interesados abonan un euro por la bolsa de víveres para pagar el transporte de los alimentos. Distribuyen yogures, pan de molde, patatas, cebolla, tomates y pasta, entre otros productos que aseguran una buena dieta rica en nutrientes. Las familias que acuden cada sábado, ahora será cada martes, a casa de Lupe a por comida son de Villanueva del Pardillo, Villanueva de la Cañada, Quijorna y Brunete.

Además, entre los proyectos que tienen en marcha, está la asistencia jurídica gratuita los sábados y el desarrollo de actividades deportivas para los niños los lunes por la tarde. Tienen en mente desarrollar talleres de costura y reciclaje, y hasta la creación de un comedor social, pero por falta de recursos ahora no pueden hacerlo.

Lupe se define como una mujer perseverante, luchadora e inquieta. En su tiempo libre además de ayudar a los demás, le gusta caminar, ir a la iglesia evangélica de Majadahonda, y visitar familias para llevar la palabra y la fe a sus casas. De Villanueva de la Cañada ha destacado la paz y la tranquilidad pero ha criticado que el Consistorio no quiere ver la realidad social que se vive en su pueblo. “Es un municipio muy rico pero hay gente que lo pasa mal”, ha dicho.

En este sentido, ha aprovechado para pedir al Ayuntamiento más compromiso con la asociación tanto económico como de cesión de espacios para poder desarrollar los proyectos sociales y atender a los más desfavorecidos. En un futuro, nuestra vecina quiere jubilarse ayudando a los demás y no descarta regresar a su país, del que se siente muy orgullosa.

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