Manuel Montero, de Ganar Brunete: “Tener mayoría no es sinónimo de nada”

El portavoz de Ganar Brunete en la Corporación transmite desde el primer minuto su fuerte comunión con lo que él denomina "su gente, la clase obrera". Fue concejal de la oposición en la anterior legislatura por IU y no ha dudado en renunciar a sus siglas para sumarse a la plataforma que ahora lidera y que busca aumentar la participación de los brunetenses en la vida del pueblo.

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Manuel Montero López, portavoz de Ganar Brunete en la Corporación, es un hombre de izquierdas comprometido con lo que él llama “su gente”, la clase obrera. De origen gurriato, ya que vino al mundo en San Lorenzo de El Escorial un 24 de mayo de 1951, está casado y tiene dos hijas ya emancipadas. Estuvo viviendo con sus padres y dos hermanos mayores en el municipio sanlorentino hasta la edad de nueve años, momento en el que fallece su padre y trasladan su residencia a la capital.

Comenzó a estudiar Maestría Industrial pero no concluyó. Tras nueve años interno en un colegio católico con una beca como huérfano de ferroviario, tuvo que ponerse a trabajar porque “en casa hacía falta el dinero para comer”. Estudiar por la noche y trabajar durante el día era demasiado duro para él, lo que unido a sus ansias de libertad, como él mismo señala, le llevó a abandonar el centro en segundo año de Maestría. Desde entonces, ha tenido todo tipo de empleos durante solo unos días, semanas o meses, ya que estaba entregado al Partido Comunista, al que se afilió con 17 años, y su obligación consistía en montar la agrupación de Comisiones Obreras y luego se marchaba.

Coleccionista de empleos

Sus primeras incursiones en el mundo del trabajo las realizó durante el período vacacional. Así, barnizaba muebles con 14 años, montaba pabellones con 15 o hacía dulces bayonesas con 16. El contrato le vino a los 17 soldando bidones en una calderería de Legazpi donde se mantuvo dos meses. En los tres años siguientes pasó, entre otras, por una tienda de fotograbado, por la firma Linotype Máquinas Españolas o la empresa Marconi, de donde asegura que le echaron por pertenecer a Comisiones Obreras y PCE. Recaló en un taller mecánico hasta que se fue a la mili con 21 años. Su destino, El Aaiún del Sáhara Occidental, en el que permaneció 18 meses.

Cuando regresó, se fue a otra empresa de fabricación de máquinas para embotellar bebidas, que encadenó con otra dedicada a maquinaria de seguridad para petroquímicas. De ahí, llegó a una inmobiliaria madrileña y a los 30 años, desarrolló su labor como agente inmobiliario en otra compañía durante seis meses hasta que se puso por su cuenta como autónomo en dicho sector. Entretanto, con 25 años contrajo matrimonio con su actual mujer y fijó su residencia en Vallecas, donde nació su hija mayor.

Más tarde se mudaron a Móstoles y allí se completó la familia con la menor de sus hijas. En 1987, eligen el municipio de Brunete para vivir porque les parecía un pueblo tranquilo y amable para que sus dos hijas, que entonces contaban con 6 y 2 años, se criaran en libertad. En 1990, ya en Brunete, puso en marcha la asociación sin ánimo de lucro Provivienda, para alojar a todas aquellas personas que no tuvieran recursos. Con el correr del tiempo, se acogió a la jubilación anticipada y dejo el mercado de trabajo a los 61 años.

Vinculado a la política desde la adolescencia

Manuel Montero dice que los curas le echaron en los brazos del Partido Comunista además de volverle ateo. Con 16 años empezó a militar en el PCE después de estar casi un año de prácticas en él y con 17 o 18 años se hizo del sindicato CC OO siguiendo el mandato del partido. A lo largo de su trayectoria política, que ha condicionado completamente su vida laboral, asegura que ha llegado a sacrificar el 50% de su sueldo para ayudar a obreros y colectivos e izquierdas encarcelados. “Vivíamos la política de otra manera”, sentencia Montero.

Actualmente sigue militando en el PCE y en Izquierda Unida, pero no en Comisiones Obreras, ya que no olvida “lo que le hicieron a Marcelino Camacho”, según él mismo declara. A día de hoy, aboga por la unión de IU con Podemos y las mareas.

Sus inicios políticos brunetenses se los debe a Rufino Gamella, un camarada del partido para Montero, “la persona más honesta del municipio”. En el año 91, obtuvieron su primer concejal en la Corporación ya como IU y, desde entonces, siempre han tenido representación en ella. Él encabezaba esa lista del 91 y estuvo en el Ayuntamiento brunetense otras dos legislaturas más y en el 99 tuvo que alejarse un poco por motivos de trabajo. En las municipales de 2011, fue segundo en las listas de Izquierda Unida y obtuvieron dos ediles, mientras que en las últimas de mayo de 2015 se presentaron como Ganar Brunete y lograron 4 concejales.

Algo llorón, sentimental y soñador

Según Manuel Montero, Ganar Brunete “es una síntesis de vecinos de Brunete con el objetivo de democratizar este pueblo y devolver a los ciudadanos el poder que el PP secularmente les ha quitado durante años”. En todo caso, él ya no se ve en una candidatura para las próximas elecciones. Como persona, asegura que intenta ser honesta y leal con su gente, la clase obrera. También confiesa que es llorón, soñador y muy sentimental; algo inconstante a veces “pero no en mis ideas”, aclara. Entre sus aficiones destaca la lectura, comer bien y cultivar a sus amigos. Ahora, por encima de cualquier cosa están sus hijas; “por ellas daría la vida”, manifiesta con contundencia.

De Brunete lo que más le gusta es su gente, el ambiente de tranquilidad y ese sabor que sigue teniendo a pueblo. Lo que menos le gusta: “Que algunos miembros del Partido Popular piensen que el resto de los vecinos somos idiotas (…) Tener mayoría no es sinónimo de nada”. Entre las cosas que cree que han de cambiar indica que hay que dar mayor participación a los vecinos en la vida de su pueblo.

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