Patatas Marisa, patatas castizas

Una de las mejores patatas fritas de bolsa tiene su residencia en Villanueva del Pardillo. Se trata de las famosas Patatas Marisa, que desde 1989 se encuentra en la localidad, aunque su andadura comenzó hace 50 años. Su secreto, el mismo que entonces.

0
347

Esta empresa pardillana podría tildarse como cien por cien castiza. A pesar de que lleva instalada desde 1989 en la localidad, su historia se remonta a 1964, cuando Iraido Rodríguez y Emilia Santana adquirieron una pequeña churrería en el Paseo de Extremadura, en Madrid. La primera decisión, como no podía ser de otro modo, fue cambiar los churros por patatas fritas, cuya elaboración se desarrollaba de principio a fin a mano.

El tiempo fue pasando y la fama de Patatas Marisa se fue prodigando por la capital, por lo que necesitaban más espacio para crecer como empresa. Fue en ese momento cuando Iraido, que tenía una casa en Villanueva del Pardillo, decidió que este municipio era el lugar ideal para continuar su andadura. “Hay mucha diferencia cuando se instaló aquí la empresa. Era un pueblo pequeño, sin apenas servicios primarios. Actualmente es un pueblo que, como los de la zona, ha crecido en todos los aspectos”, asegura Marisa Rodríguez, hija de Iraido y Emilia, y quien lleva las riendas del negocio a día de hoy.

Sí, puede parecer evidente el porqué del nombre, pero la historia tiene algún giro inesperado. En realidad, al poco tiempo de comprar la churrería, Iraido y Emilia, paseando por El Retiro, vieron una “esclava de plata con un nombre que ponía Marisa”. Ese fue el nombre que Iraido pensó para su negocio y, claro está, para la niña que esperaba Emilia.

Hoy, Patatas Marisa cuenta con siete empleados y su secreto sigue siendo el de siempre: patatas seleccionadas, aceite de oliva y de girasol de primera calidad, sal y nada de conservantes ni colorantes. Además, el negocio ha alcanzado “la elaboración de diversos tipos de patatas –consideradas de las mejores patatas fritas de bolsa-, así como frutos secos, sales gourmet y cebolla frita”, explica Marisa.

No cuenta con ninguna subvención ni ayuda por parte del Ayuntamiento, algo que Marisa quiere dejar claro, ya que considera que “la importancia de las pymes, que son las que, resistiendo la crisis sin ninguna ayuda por parte de las instituciones, están poco a poco creando empleo”. Su volumen de negocio es de 900.000 € anuales, lo que supone una buena aportación en impuestos, además de los “puestos de trabajo y la posibilidad de comercio en el municipio”.

Por su parte, sus expectativas residen en “consolidar la exportación de nuestras patatas fritas en el mercado alemán, introducirnos en el inglés y seguir creciendo en el nacional”, señala Marisa Rodríguez. Por último, quien quiera ver cómo se elaboran las Patatas Marisa, puede acceder aquí.