Sexo y drogas, cómo hablar de ello con nuestros hijos

Aunque la sexualidad es una constante en nuestras vidas desde la primera infancia, en la etapa de la adolescencia adquiere mayor protagonismo pues es cuando se produce el debut sexual y, en algunos casos, el menor no está suficientemente preparado para ello. También las drogas entran en juego en esta fase. La psicopedagoga Reyes Armada nos cuenta cómo abordar estas cuestiones.

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A veces los adultos no sabemos cómo abordar ciertos temas con nuestros hijos. El sexo o las drogas son cuestiones que nos pueden incomodar porque no tenemos muy claro cómo tratarlas y, probablemente, nos generan más incomodidad a nosotros que a los chicos.

En todo caso, si no hablan con los padres, hablarán con otros, se meterán en Internet o se irán enterando a través de conversaciones con los amigos, conversaciones que quizá no contienen toda la información relevante… Es decir, enterarse de todo, se van a enterar, pues la información está a su alcance. No obstante, buena parte de los contenidos que se pueden encontrar on-line no son adecuados para los jóvenes, por lo que lo más deseable es charlar en familia con ellos.

 ¿Cómo afrontar las temáticas de sexo y drogas?

Aunque la edad media en España a la que se produce el primer encuentro sexual es a los 15 años, la sexualidad está presente en nuestras vidas desde mucho antes y nos marca en nuestra etapa de desarrollo. Los adolescentes son especialmente vulnerables, debido a que están en plena etapa de transición entre la niñez y la juventud y buscan la aceptación de los demás. En este sentido, son más susceptibles a caer en una mala práctica del sexo e, incluso, combinarlo con las drogas. En todo caso, una comunicación fluida con los progenitores o tutores a edades tempranas en la que se aborde este asunto es absolutamente recomendable. Las pautas básicas para entablar dicha conversación son las siguientes.

  • Con naturalidad y confianza. Explicándole no solo los aspectos más biológicos del sexo, sino las emociones y sensaciones que pueden entrar en juego cuando se establece una relación a este nivel.
  • Se debe generar confianza en el menor, que sienta que puede hablar de cualquier tema sin juicios de valor. Esto favorecerá que los adolescentes vean en sus padres a alguien cercano, a quien preguntar y en quien apoyarse.
  • Es aconsejable que la conversación se adapte al momento actual y a su situación particular y responder a sus preguntas cualesquiera que sean.
  • No hay edad recomendada para tener una primera conversación. La sexualidad está presente desde la primera infancia, así que desde que son pequeños se puede ir tratando el tema con naturalidad, adaptado, por supuesto, a su etapa evolutiva.

Con respecto a las drogas, las más consumidas entre los jóvenes son el alcohol y el cannabis. Esencialmente, el procedimiento de comunicación que deben seguir los adultos responsables del menor es similar al caso del sexo.

  • Ofrecerles información sobre los distintos tipos de drogas (legales o no) y sus riesgos.
  • La prevención es importante. En función de la edad y adaptando la charla a sus características, hablarles de las consecuencias de comportamientos irresponsables (enfermedades) y transmitirles la responsabilidad de que tienen de velar por su salud y bienestar desde que son pequeños.
  • Saber escuchar. Los jóvenes han de tener la certeza de que sus responsables son capaces de escucharles y entenderles para que no se sientan intimidados y sean capaces de manifestar con naturalidad sus inquietudes y preocupaciones en este aspecto.
  • Resaltar los valores de respeto a uno mismo y al otro. Todo el mundo tiene derecho a no querer hacer algo. La empatía es fundamental. Así, se ha de favorecer que sean capaces de entender los sentimientos y emociones del otro y actuar bajo el principio “No hagas a los demás lo que no te gustaría que te hicieran”.

Desarrollo de su independencia y responsabilidad

Retomando algo de lo que hemos hablado en anteriores artículos, podemos apuntar algunos consejos que contribuirán al desarrollo de la independencia del menor y facilitarán la asunción de responsabilidades por su parte.

  • Potenciar la asertividad. Para que el púber sea capaz de decir “No”, hemos de procurar enseñarle que no querer hacer algo, sentir disgusto hacia algo, no tener ganas… es un derecho de todas las personas. Igualmente es necesario respetar el derecho de los demás cuando dicen “No”.
  • Promover la toma decisiones autónoma. Tenemos que ir mostrando a los niños que el proceso de tomar decisiones implica varias fases. En primer lugar, identificar la situación. Después, valorar las opciones para enfrentarse a ella: consecuencias para uno mismo y efectos en los demás. A continuación, seleccionar la decisión más óptima, teniendo en cuenta que la mejor decisión es aquella que tiene mayores beneficios para uno mismo y menores efectos negativos en los demás. Luego, ejecutarla y, por último, responsabilizarse ante las consecuencias.
  • Fortalecer la autoestima. El sentimiento de valía personal es básico para desenvolverse con éxito en el entorno que nos rodea. Si tenemos a un joven con alta autoestima (y no dependiente de lo que digan los demás), estaremos ante un joven con fuerza para tomar sus propias decisiones, pensar por sí mismo y no tener miedo al posible “rechazo” por decir que no quiere hacer/decir algo. Para ello, no criticar nunca a la persona con frases del tipo “Eres irresponsable” o “Eres vago”, y valorar sus esfuerzos −no los éxitos o fracasos− es fundamental.

logo_ReyesReyes Armada Arnau
Psicopedagoga Consultora
Especialista en TDA por el Grupo ALBOR-COHS
Directora del CIT-TDA Vva Pardillo

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