Yaíza, jugadora de fútbol sala: “El trasplante de médula fue el partido más importante de mi vida”

La joven deportista del Club de Fútbol Femenino de Las Rozas comparte con nuestros lectores en esta entrevista su lucha contra la aplasia medular. Con la pasión del balompié como acicate, asegura que disputó el partido más difícil de su vida compitiendo con coraje hasta el pitido final.

1574

FutFem_FotoNina1El pasado 27 de febrero se celebraba el Día Mundial del Trasplante de Órganos con el objetivo de agradecer a todos los donantes su solidaridad y a todos los profesionales de la salud su esfuerzo por salvar vidas. Asimismo, permite concienciar a la sociedad sobre la importancia de la donación para dar una respuesta lo más ágil posible a la elevada demanda de trasplantes.

En España, somos líderes mundiales desde hace un cuarto de siglo en donación y trasplantes registrando en 2016 un nuevo récord, con 2.018 donantes y 4.818 órganos trasplantados. Según la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), el pasado año se cerraba con un máximo histórico de 43,4 donantes por millón de población (pmp) y más de 100 trasplantes pmp. En total, se han realizado 2.994 trasplantes renales, 1.159 hepáticos, 281 cardíacos, 307 pulmonares, 73 de páncreas y 4 intestinales. La lista de espera se reduce para casi todos los órganos pasando de un total de 5.673 pacientes en 2015 a 5.477 en 2016.

Nuestro país también anota un récord en el número de nuevos donantes de médula ósea en 2016, que se elevan a 74.397, prácticamente el doble de los alcanzados en el año anterior (37.619). A 1 de enero de 2017,en España se contabilizaban 281.969 donantes de médula ósea. La leucemia aguda, el linfoma y el mieloma múltiple son las principales enfermedades que podrían beneficiarse de un trasplante de médula ósea, según la Fundación Josep Carreras.

Precisamente, la jugadora de fútbol sala del Club de Fútbol Femenino de Las Rozas Yaíza Delgado Vigo ha vivido en primera persona un grave problema medular del que ha logrado recuperarse. Hoy quiere compartir con nuestros lectores su experiencia. A través de su testimonio, esta joven nos transmite el coraje por vivir junto al amor incondicional hacia el deporte.

Fuente: Organización Nacional de Trasplantes.
Fuente: Organización Nacional de Trasplantes.

En el mundo del fútbol desde los diez años

Yaíza Delgado ve la luz en Madrid un 9 de julio de 1991. En 2001, comienza a jugar en un equipo mixto de fútbol 7 de Collado Villalba en categoría Alevín. Al año siguiente decide probar el fútbol sala en el club de Collado Villlaba también en un cuadro mixto de Alevines.

Ya en la temporada 2003/2004 se suma al conjunto femenino del club villalbino, donde pasa 14 años como jugadora −de los cuales 10 fue capitana− y 7 como entrenadora, consiguiendo un subcampeonato de copa con el equipo juvenil femenino al que dirigió durante dos años. En su palmarés también figuran dos Campeonatos de España a los que acude convocada por la selección madrileña de fútbol sala en las temporadas 2005/2006 y 2006/2007.

En 2008/2009 comienza a disputar un nuevo campeonato con la selección; pero esta vez no puedo concluir. Aparece su enfermedad y marca un punto de inflexión en su vida y carrera deportiva que le exige grandes esfuerzos físicos y psicológicos. Yaíza ya está recuperada y continúa su trayectoria deportiva, ahora jugando en el Club de Fútbol Femenino de Las Rozas. En la siguiente entrevista relata cómo vivió su problema medular.

FutFem_FotoNina2

CLaveLocal: ¿Durante cuánto tiempo tuviste que convivir con la enfermedad antes de la operación de trasplante?

Yaíza Delgado: En realidad yo nunca supe que estaba conviviendo con esta enfermedad hasta el segundo día de mi ingreso. En mi caso, todo sucedió muy rápido. La enfermedad dio la cara bastante tarde, me ingresaron y estuve un mes aproximadamente antes del trasplante, ya que tuve que esperar primero para saber si había un donante compatible. Una vez después, empezaría el proceso de quimioterapia, con alguna complicación que otra, ya que mi cuerpo estaba totalmente inmunodeprimido (sin defensas). Esto hizo que se retrasara todo un poco más de lo estimado.

CL: ¿Cómo era tu estilo de vida entonces?

YD: Mi estilo de vida era como el de casi todos los jóvenes. En ese momento tenía 17 años, estaba estudiando en el instituto mi último curso, siempre compaginado con ir a mis entrenamientos de fútbol sala dos días a la semana más el partido y a veces algún día más si entrenaba con las categorías superiores del club. Se puede resumir que mi estilo de vida siempre ha estado ligado al deporte, en especial al fútbol sala, ya que lo llevo practicando desde los 10 años.

CL: ¿Cuándo te comunicaron la noticia de que se te había asignado un donante, cómo la recibisteis tú y tu familia?

YD: Creo que tanto para mí como para mi familia fue la mejor noticia que hemos podido recibir en la vida hasta entonces, nunca había llorado de emoción, esa fue la primera vez que experimenté lo que era llorar de alegría. Fue la mejor noticia porque, al fin y al cabo, en mi caso era mi única oportunidad para poder sobrevivir a la enfermedad debido a la gravedad en la que me encontraba.

«La enfermedad dio la cara bastante tarde, me ingresaron y estuve un mes aproximadamente antes del trasplante»

CL: ¿Cómo fue la operación y el posoperatorio?

YD: El proceso del trasplante empezó el 22 de junio. Realmente no es una operación, podríamos decir que es parecido a una transfusión de sangre. El trasplante fue bien, con alguna molestia que otra, ya que no deja de ser algo nuevo para tu cuerpo y todo tiene un proceso de adaptación. El postrasplante, se puede resumir en que es una espera continua, cada día había que esperar para ver si la médula prendía dentro de mí con el riesgo de poder recibir un rechazo. Reconozco que se me hizo eterno hasta que llegó el día y me dieron la noticia, mi médula estaba empezando a prender. Después de eso, sólo quedaba conseguir tener unos valores estimados para poder salir a la calle sin riesgo alguno.

CL: ¿Has tenido algún contacto con el donante?

YD: Sí, porque mi donante de médula ósea fue mi hermano Fernando. Esa fue una de mi mayor suerte.

CL: ¿Cómo te ha cambiado la vida?

YD: Bueno en lo cotidiano, más o menos todo es más que parecido, cambiando los estudios por un trabajo. En el deporte me cambió todo un poco más, digamos que es como si hubiese tenido que empezar de cero. Tuve que volver a recuperar toda mi masa muscular, mi oxígeno en sangre, etc. Pasé un par de años malos, ya que notas que no eres tú, no estás a tu mejor nivel y eso para mí fue frustrante. Pero, poco a poco fui encontrándome un poco mejor, creo que a día de hoy, puedo decir que es cuando más cerca de mi nivel he llegado a estar físicamente hablando.

También me pasaron cosas muy positivas durante este proceso de recuperación, ya que inicié otra forma de ver o trabajar el fútbol sala, desde el banquillo como entrenadora. En cuanto a los valores, por supuesto que te cambian, ves todo desde otra perspectiva, realmente empiezas a valorar la vida y lo que realmente llega a ser un problema de verdad, creo que es lo que más he aprendido de esta experiencia.

«Cada día había que esperar para ver si la médula prendía dentro de mí con el riesgo de poder recibir un rechazo. Reconozco que se me hizo eterno hasta que me dieron la buena noticia»

CL: ¿El hecho de ser deportista te hace enfrentarte a una situación de este tipo de forma especial?

YD: Sí, por lo general, yo soy una persona muy competitiva. Sabía que me tocaba jugar el partido más importante de mi vida mejor que nunca y lo jugué hasta el pitido final.

Había que salir a ganar, no había otra posibilidad, cada paso hacia delante era un gol a favor y al revés. Pero, siempre tuve como referencia que no valía de nada lamentarse, había que seguir y seguir… Me intentaba mentalizar sabiendo que cada día que pasaba quedaba un poco menos para poder hacer lo que más me gusta, jugar al fútbol sala.

CL: ¿Qué significa para ti el deporte y, en concreto, el fútbol sala?

YD: Para mí el deporte es mi vida, creo que no hay nada que me guste más, da igual que deporte sea, aunque no lo practique lo sigo de cerca. Gracias al deporte, en mi caso, fue de gran ayuda tanto para mi salud física como psicológica.

El fútbol sala para mí es mi mayor hobbie por encima de cualquier otro, creo que es un deporte que no es fácil, aunque lo parezca. Un ejemplo: Muchos asisten a clase, pero son pocos los que entienden. Podría decirse que a mí, aparte de jugar, lo que más me gusta es entender cada detalle técnico-táctico de este maravilloso deporte y, por supuesto, poder transmitir todo lo aprendido desde el banquillo como entrenadora.

«A las personas que están esperando un órgano les diría que sean positivos, porque el estado de ánimo es una de las mejores medicinas contra cualquier enfermedad»

CL: ¿Hasta qué punto es determinante el apoyo de familias, amigos y entorno deportivo?

YD: Como ya he dicho anteriormente era el partido más importante de mi vida y como en todos los partidos, siempre necesitas un entrenador y una afición ayudándote. Podría decirse que mi cuerpo técnico en ese partido fue mi familia y mi gran afición fueron todos mis amigos ayudándome con cada detalle o gesto de solidaridad, también todos y cada uno de los donantes de todas partes para transfundirme plaquetas, sangre o lo que necesitase en ese momento para poder seguir jugando ese partido. Sin todos ellos, nada de esto hubiese sido posible.

CL: ¿Qué podrías decirle a las personas que necesitan un trasplante de órganos y a aquellos posibles donantes?

YD: Les diría que no pierdan la esperanza, que cada vez somos más solidarios, aunque en estos casos nunca sea suficiente, que sean positivos, porque el estado de ánimo es una de las mejores medicinas contra cualquier enfermedad. Y que una vez que tengan ese trasplante a su disposición, se sientan las personas más afortunadas del mundo al tenerlo.

A los donantes y posibles donantes les diría que su labor es más que importante y digna de admiración, sin ellos nada de esto sería posible. Sólo puedo dar las gracias a todas las personas que son donantes tanto de órganos, de médula ósea, de sangre, etc. Todo es importante, para poder salvar vidas. No son sólo donantes, al fin y al cabo, están donando vida para todos aquellos que la necesitan.

Y, por último, hago un llamamiento a todos los que sin querer, no nos paramos un segundo a valorar este tipo de cosas. Nunca sabes lo que pasa fuera hasta que te toca de cerca y esto es una triste realidad, simplemente le pediría a la gente que se informara sobre esto, hay mucha gente que nos necesita.

Pero, como una imagen vale más que mil palabras, en el siguiente fragmento de vídeo, Yaíza nos detalla su enfermedad y anima a todos los ciudadanos a informarse sobre las donaciones.